
En una impresión de calidad superior, la tinta se comporta de manera estable, y la gama de colores se mantiene constante. Sin embargo, puede aparecer un problema: los cianos pierden su intensidad, los magentas se vuelven más opacos, y la opacidad varía en las zonas oscuras. No se trata solo de la tinta; también influye la emisión espectral de la lámpara y si la intensidad de la luz se mantiene estable a lo largo de toda la superficie a imprimir.
Lo que realmente importa Cuando fabricamos lámparas de mercurio para impresoras, nos centramos en dos cosas: una emisión espectral controlada y una entrega de energía predecible. Es necesario tener un pico de intensidad estable en el rango de 365–395 nm, para que coincida con lo que realmente absorben los fotoiniciadores. No se trata de una distribución generalizada e ineficiente de energía.
La intensidad de la luz se mantiene constante en toda la superficie a imprimir, y la densidad de energía utilizada para la curación de la tinta se mantiene dentro de un rango estable. De esta manera, tanto el gancho del tinte como la densidad de color siguen siendo predecibles, impresión tras impresión. Mantenemos la variabilidad de la intensidad por debajo del 3% durante las primeras 2,000 horas, y la vida útil total de la lámpara es de 8,000–10,000 horas, con una disminución mínima en su rendimiento.
El reflector utiliza un revestimiento dicróico ajustado a la longitud de onda deseada, lo que permite reducir el calor generado por los rayos infrarrojos y mantener la temperatura de la superficie estable. Los envoltorios de cuarzo sin ozono significan menos mantenimiento y una zona de curación más limpia.
Por qué esto es importante en la práctica La alta saturación de los colores solo se logra cuando la tinta se conecta completamente, sin dañar la superficie a imprimir. Una emisión espectral estable permite una curación uniforme de la tinta, por lo que los colores se mantienen consistentes desde la primera hoja hasta la décima milena.
También se obtienen tiempos de ciclo más rápidos, ya que la lámpara arranca al instante y mantiene su intensidad a la velocidad de impresión. El consumo de energía disminuye debido a la eficiencia del reflector y de la lámpara. Menos cambios de lámparas significa menos tiempo de inactividad y fewer recálibraciones de color.
Algunos detalles prácticos Asegúrese de que la lámpara sea compatible con la longitud del arco de la impresora, la densidad de vatios y la geometría del reflector. Una incompatibilidad puede causar una disminución en la intensidad de la luz y dejar residuos en la superficie. Verifique también el tipo de conector y los requisitos de refrigeración.
Mida la curación con un radiómetro: controle los valores de mJ/cm² y la intensidad de luz en la superficie a imprimir. Registre también el número de horas de uso de la lámpara para poder planificar su reemplazo. Utilice guantes limpios al manipularla. Las huellas dactilares en el cuarzo pueden distorsionar la intensidad de la luz y acortar su vida útil.